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Martes Lluvioso e Impar

Leonard Cohen sonando una y otra vez en el tocadiscos. Es martes y llueve... o llueve y es martes... Qué importa... es triste y desolador de ambas maneras. La música y el humo del cigarro lo invaden todo, las gotas chocan contra los cristales dejándose resbalar tras ellos. Cuándo se pierden los sueños? Quizá en días grises como hoy... La voz de Leonard trepa y trepa, rebotando de pared a pared, hasta estrellarse en el techo, igual que esta angustia que nace de las entrañas y trepa y trepa oprimiéndome el pecho, para acabar en este sabor amargo en el paladar... Cuándo renunciamos a la ilusión? Quizá en días impares como hoy... Afuera está lloviendo, truena, y es martes. Se me ha colado de golpe el otoño en el cuerpo. Los relámpagos iluminan el cuarto y puede verse girar el tocadiscos entre la densa cortina que el humo ha creado. La aguja araña el vinilo igual que la voz pellizca los sentimientos y el alma. ...did you ever go clear?... Cuándo debemos perdernos para poder volve...

Sueños de Estribor

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Me contaréis Nueva York y yo seguiré soñando sobre la espina dorsal de la Quinta Avenida mientras camino descalza, y con las manos en los bolsillos, sobre la fría arena de esta gris playa del Norte, mirando al mar, escudriñando, absorta, mis sueños que se diluyen, sin previo aviso, tras la ilusoria línea del horizonte. Cuesta, cada vez más, respirar entre las asfixiantes calles de esta maldita ciudad por la que es tan difícil perderse; encontrarse consigo misma, de frente, al doblar cualquier esquina, saberse el camino de vuelta a casa y el número de baldosas sueltas que bailan bajo el eco mudo de estos pasos que unas veces van con prisa y otras, con el tedio y la rutina incrustados en el empeine. Me contaréis Nueva York y yo seguiré mirando al cielo como única vía de escape, soñando con subirme en todos los aviones mientras hago barcos de papel con periódic...

Búscame al Calor de las Barricadas

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No sé si conocí tiempos mejores a este burdo tiempo en que vivimos o si fue la membrana ocul(t)ar de la inocencia que me distorsionaba el mundo de tal manera que donde ayer todo era sencillo y romo hoy sólo encuentro aristas que cortan las plantas de mis pies a cada paso... Y toca levantarse una y mil veces, hacerse fuerte al borde del abismo, dejarse la piel en cada nueva trinchera levantada aunque afuera no haya nadie, sólo la soledad y restos de metralla, y ese sabor metálico y seco que deja la pólvora suspendida en el aire al anclarse en el cielo de la boca... No sé si conocí tiempos mejores, pero un día tocó crecer y, al abrir los ojos, en lugar de querer cerrarlos para siempre, comencé a soñar de día y a dormir de noche, llevando como única bandera la derrota amarga de los segundos premios, y nunca, nunca jamás, torné al camino fácil y tranquilo... elegí ser torrente y no arroyo... hay que saber buscarse las propias pulsaciones y ya sólo me encuentr...

Autobuses de Vuelta a Casa

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Los músicos siempre suben en los últimos autobuses que hay por semana... con sus trencas a medio abrochar, exhaustos, con el instrumento a cuestas, la cara cansada y ensimismados, marcando el ritmo de sus pensamientos con el pie derecho... Si volviera a nacer, me gustaría saber tocar la guitarra... dejarme las yemas de los dedos pisando acordes mientras busco melodías imposibles... puntear arpegios hasta que la guitarra logre arrancarme quejíos ... gritar con sus seis cuerdas las cosas que siempre callo... Y subirme un martes cualquiera de invierno en uno de esos últimos autobuses que hay por semana y guiñarle un ojo a todo aquél que clave  su mirada en la puntera de mi zapato... zapato que, a tientas, marca en el aire el ritmo de la canción que nunca supe escribirte...

OCTUBRE

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Octubre era ver los últimos rayos de sol caer oblicuos sobre tu espalda, contemplar el color imposible que precede a la tormenta reflejado en el fondo de tus ojos, ponerse la pashmina y saltar, con las manos enlazadas, una veces sobre tus efervescentes charcos y otras sobre mis crepitantes hojas secas. Octubre era conjugar tu piel con mis manos y mi boca con tu lengua, encender la llama, frotarse, darse candela, mientras en la calle el viento silbaba hermosas melodías para bailar con los pies descalzos. Ahora octubre es ese triste mes vacío en el que resuena el eco de tus pasos esos días absurdos en los que mis labios aún te pronuncian.

Tango por una Cabeza

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No son las tardes de domingo lo que duele, ni tropezar con tu ausencia al darme vuelta en la cama. No es la añoranza de tus besos tibios sobre mis sedientos labios ni la humedad de tu sexo empapándome los dedos y la boca. Ni siquiera el calor de tus pies calentando los míos en las frías noches de invierno. Lo que duele, aun sin parecer dolor, son estas enmascaradas ganas de hacer planes, discutir, y saber que tras el enfado seguiremos proyectando nuestros sueños en común, ensamblando tu vida y la mía, haciéndolas bailar seductoramente juntas, como si se tratara de un viejo tango argentino.

BARRIO (I)

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Vivo en un barrio donde la gente se pasa meses estudiando catálogos, presupuestos y ofertas para poder cambiar las puertas de su casa, donde aún sobreviven platos naranjas y verdes de Duralex mezclados entre la vajilla lisa y opaca de Ikea, y donde la zapatera nunca va a juego con el escritorio o el sinfonier. En un barrio donde la gente madruga porque los trabajos con horario de oficina son para los vecinos de otros barrios donde no huele a lejía ni a lentejas estofadas... donde las tostadas crujen entre amarillentos y desordenados dientes, y en los patios de luces se escuchan las cañerías al abrir y cerrar los grifos; secadores, cisternas, risas, broncas y pedos, cual si fuera una película italiana en blanco y negro... Vivo en un barrio donde aún hay polvorientas orlas decorando las desconchadas paredes de esas orgullosas madres que jamás fueron a ninguna parte para poder pagar matrículas, créditos, bonos de transporte y fotocopias a esos hijos que ahora se acuerdan de llam...