Soledad Institucional
Serás pasto de una soledad atroz y lenta, sobre todo lenta, que escondida y agazapada entre estas cuatro paredes tan ajenas a las yemas de tus dedos, te irá descuartizando sin piedad. Y frente a una ventana elegirás la pared para reposar tus pupilas y proyectar quién sabe qué mientras mueves los labios como quien rumia recuerdos, porque tus ojos, sin brillo y sin restos de vida alguno ya, ahora miran para adentro. Y la vida será aquello que se mueve vertiginosamente allá abajo, tras esa ventana en la que ya no te acodas; será aquello que una vez tuviste latiendo entre tus manos y que ahora ni siquiera recuerdas, como quien se olvida de lo que ha cenado ayer.