SOLO DE TROMPETA



Después de ti
desaprenderse el mundo
fue casi tan difícil
como no volver a pronunciar tu nombre,
o como saber
que nunca más ibas a estar
al final de mis manos.

No encontrar tus pelos en la ducha
ni tus bragas en mi armario.
Volver al cepillo de dientes solo
y al medio limón reseco en la nevera.

Después de ti
había más vida
y,
aunque herida de muerte,
este solo de trompeta que soy
eligió vivirla.

Y en eso andamos...
acordándome más de tu puta madre
que de ti.

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