DENTRO DE MI PALADAR NO EXISTE EL TIEMPO

Pronuncio tu nombre
por el simple placer de sostenerte en los labios,
mordiendo suavemente tus consonantes
que se desgranan, sin prisa,
en mi necia boca, sedienta de ti.
Después cierro los ojos
y desnudo tus vocales
una a una, lentamente.
Despacio
m u y d e s p a c i o
y con buena lengua.
Si se resfría tu nombre algún día de verano
échame a mí la culpa por pronunciarte.
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